<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>dos puntos (y aparte) &#187; fumar</title>
	<atom:link href="http://www.dospuntosyaparte.com/tag/fumar/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.dospuntosyaparte.com</link>
	<description>Inconsciente colectivo.</description>
	<lastBuildDate>Mon, 01 Feb 2010 03:03:40 +0000</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.9.1</generator>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
			<item>
		<title>Te odio, Nicotina.</title>
		<link>http://www.dospuntosyaparte.com/te-odio-nicotina/</link>
		<comments>http://www.dospuntosyaparte.com/te-odio-nicotina/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 24 Feb 2009 07:14:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Diario]]></category>
		<category><![CDATA[fumar]]></category>
		<category><![CDATA[infancia]]></category>
		<category><![CDATA[personal]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.dospuntosyaparte.com/?p=535</guid>
		<description><![CDATA[Por Fernando Alayo
No recuerdo la primera vez que encendí un cigarrillo. O tal vez si, pero han sido tantos los que han pasado por mis pulmones, que es practicamente imposible encontrar ese preciso instante en ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Fernando Alayo</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://dospuntosanexo.xtreemhost.com/wp-content/uploads/2009/02/cigarrillo.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-536" title="Cigarrillo" src="http://dospuntosanexo.xtreemhost.com/wp-content/uploads/2009/02/cigarrillo.jpg" alt="Cigarrillo" width="300" height="300" /></a>No recuerdo la primera vez que encendí un cigarrillo. O tal vez si, pero han sido tantos los que han pasado por mis pulmones, que es practicamente imposible encontrar ese preciso instante en mi cabeza. Haciendo mis cálculos (y recordando lo posero que uno puede ser cuando está en secundaria), creo que debe haber sido el mismo día que me emborraché por primera vez. Digamos que debo haber asumido que era el momento preciso para fumar. La típica fórmula: cigarro + alcohol. ¿No? En fin, desde mi primera vez con esa dama invisible -pero posesiva- llamada nicotina, he fumado sin parar&#8230; hasta el sábado pasado.</p>
<p style="text-align: justify;">Celebrando el ingreso de mi buen hermano <a href="http://www.myspace.com/sebgereda">Sebastián</a> (y vocalista de mi <a href="http://www.grisvolta.com">banda</a>), fuimos a una de esas tantas reus sabatinas en las que el alcohol, la nicotina y otros estupefacientes son los cordiales invitados. Nos amanecimos todos conversando con algunas chicas sobre las interrelaciones hombre-mujer o macho dominante-mujer. Estupideces de borrachos, finalmente. Llegué a casa y luego de 10 horas tirado en mi cama sufriendo las consecuencias de una noche cuasi bohemia, desperté con un dolor en la espalda insoportable.</p>
<p style="text-align: justify;">No era la primera vez que despertaba así luego de una buena reu nocturna. Lo gracioso es que a veces no tomaba mucho, pero igual amanecía la mañana siguiente como si hubiera ingerido alcohol como si fuera un soviético en plena Siberia. Saqué mi conclusion: era el cigarrillo. No era uno, ni dos los que fumaba. Siempre que fumaba, me acaba una cajetilla de 10 o de 20. Paradójicamente, solía comprar los &#8220;light&#8221; de cualquier marca (para aminorar los estragos del cigarro), pero rápidamente los cambié por los &#8220;rojos&#8221;, los más fuertes de todos. Como amanecí con el dolor de espalda, me asusté. Así que prometí (a mi mismo, realmente) que por fin iba a dejar de fumar.</p>
<p style="text-align: justify;">Tengo casi 22 años y gracias a las estupideces que uno hace cuando es aún más chibolo, llegaba a fumarme 10, 15 o 20 cigarros por día. Decidí parar. Haciendo la retrospectiva necesaria, me acordé que siempre fumaba con mis enamoradas; ellas fumaban más que yo, incluso. Mi mamá siempre suele decir que no hay nada más feo que ver a una mujer fumando, pero justamente eso me gustaba de ellas. Yo, para no quedarme atrás, fumaba. Y me mareaba como nadie. Prender un cigarrillo a los 16 años era toda una odisea de mi cabeza, porque me mareaba mucho aunque haya sido un miserable Montana (en esa época) azul. Ni que decir cuando compré una caja de 20 de esos cigarrillos de canela. Eran simplemente asquerosos para mi, me producían un dolor de cabeza casi migrañoso, mientras mi enamorada de entonces los disfrutaba.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora, no me marea nada al fumar. Pero si empiezo a sentir a veces los estragos del exceso del cigarrillo. Maldita adicción. Espero poder cumplir mi meta de no fumar más, ya que es difícil. Todos fuman más a tu alrededor, como si se lo propusieran. Me han dicho que compre unos parches, pero quiero probar cuánto me amo a mí mismo. Amor por uno, odio por la nicotina.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.dospuntosyaparte.com/te-odio-nicotina/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>7</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
